
Tu web de hotel o restaurante después del verano: qué arreglar antes de la próxima temporada
En agosto no da tiempo a tocar nada y en mayo ya es tarde. La ventana real para arreglar la web de un negocio de hostelería en Mallorca son los meses de invierno, y esta es la lista por orden de lo que más devuelve.
Hay una conversación que tenemos todos los septiembres con clientes de hostelería y que siempre empieza igual: «esto lo tendríamos que haber arreglado en marzo». En agosto nadie puede parar a rehacer la web, y en mayo, cuando por fin hay un rato, ya está entrando la temporada y tocar algo da vértigo. La ventana real son estos meses, entre que baja la ocupación y empieza a subir otra vez. Si vas a hacer una sola cosa este invierno, que sea con criterio.
Lo primero, y lo que más dinero mueve con diferencia: las reservas directas. Cada reserva que entra por una OTA se lleva una comisión que no vuelve, y la única forma de recuperar parte de esa cifra es que tu propia web sea un sitio donde reservar resulte igual de fácil. No hace falta competir con Booking en catálogo, hace falta que quien ya te ha buscado por tu nombre —que es mucha más gente de la que crees— no acabe reservando en otro sitio porque tu formulario da pereza.
Lo segundo es la velocidad en móvil, y aquí Mallorca tiene una particularidad que se ignora demasiado: buena parte de tus visitantes te abre desde el móvil, de pie en la calle, con cobertura regular y a veces con datos en itinerancia. Una web que tarda cinco segundos en cargar en tu oficina con fibra puede ser inusable ahí fuera. Es el escenario real de uso y casi nadie lo prueba.
Lo tercero son los idiomas, y no solo la home. Es habitual encontrar hoteles con la portada traducida y la página de habitaciones, la de servicios o la de cómo llegar solo en español. El visitante alemán que llega hasta ahí y se encuentra un muro se va, y encima te ha costado una visita que ya habías pagado en publicidad o ganado en Google.
Lo cuarto es la carta, si tienes restaurante. El PDF colgado en la web pesa, no se lee bien en móvil y hay que resubirlo cada vez que cambia un precio. Para eso montamos TapMallorca: un chip NFC en la mesa que el cliente toca con el móvil y ve la carta actualizada, te deja una reseña en Google o se conecta al WiFi. Se acabó reimprimir códigos QR cada temporada.
Y lo quinto, que no es la web pero condiciona todo lo demás: las reseñas. En hostelería la ficha de Google decide más visitas que cualquier rediseño, y las reseñas no llegan solas — llegan cuando alguien las pide en el momento adecuado. Si solo vas a cambiar un hábito este invierno, que sea ese.
Hemos trabajado con hoteles y locales muy distintos de la isla —Es Petit Hotel Valldemossa, Mon Hotels, Hostal Villaverde, Café Barbera— y el orden de arriba se repite bastante. Si no sabes por dónde empiezas tú, analiza tu web gratis: en treinta segundos tienes velocidad, SEO y visibilidad medidos, y de ahí sale sola la lista de este invierno.
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