
Montar una tienda online en Mallorca: lo que nadie te cuenta antes de empezar
Abrir la tienda es la parte fácil. Lo difícil llega después: los envíos desde una isla, el stock que no cuadra, las fotos y los tres idiomas. Repasamos las decisiones que de verdad determinan si vendes o solo tienes un catálogo bonito.
Montar una tienda online es hoy más fácil que nunca, y ese es justo el problema. Cualquiera puede tener un catálogo publicado en una tarde, y por eso hay tantísimas tiendas que no venden nada: la parte técnica dejó de ser el obstáculo hace años, pero todo el mundo sigue tratándola como si lo fuera. Lo que separa una tienda que factura de un escaparate abandonado no es la plataforma, son cuatro decisiones que casi nunca se toman a tiempo.
La primera es qué plataforma, y aquí conviene ser prácticos. Nosotros trabajamos con WooCommerce por una razón concreta: la tienda es tuya. Los datos de tus clientes, el catálogo y el propio sitio viven en tu hosting, no en una plataforma que puede subirte la cuota, cambiarte las condiciones o cobrarte un porcentaje de cada venta. Si vendes veinte pedidos al mes esa diferencia es pequeña; si vendes doscientos, es tu margen entero.
La segunda son los envíos, y en Mallorca esto no es un detalle logístico: es el factor que decide si tu tienda tiene sentido. Enviar desde la isla cuesta más y tarda más que desde la península, y si no lo tienes calculado antes de fijar precios, cada venta te come margen sin que te des cuenta. Hay que decidir pronto a dónde envías de verdad, cuánto cobras por ello y a partir de qué importe compensa regalarlo. Es una conversación aburrida que hay que tener antes de vender, no después del primer mes de números raros.
La tercera son las fotos y los textos, y aquí es donde se cae la mayoría. En una tienda física el producto se toca; online, la foto es el producto. Hemos montado tiendas para comercios muy distintos —Petit Market, Bellini Surf Shop, Damara Joyas, Marianssport— y el patrón se repite: las que venden son las que invirtieron en fotografía propia y en describir de verdad lo que ofrecen. Las que tiraron de la foto del proveedor compiten con otras cincuenta tiendas que usan exactamente la misma imagen.
La cuarta son los idiomas. En Mallorca, una tienda solo en español renuncia a una parte enorme del mercado que tiene delante: residentes y visitantes que compran en inglés y en alemán. No hablamos de traducir con un plugin automático, que se nota y resta confianza justo en el momento de pagar, sino de tener la ficha de producto y el proceso de compra bien escritos en cada idioma.
Sobre el dinero: antes de pedir presupuesto a nadie, mira si te toca subvención. El Kit Digital cubre hasta 5.000 € en la solución de comercio electrónico, y en muchos casos eso deja el proyecto prácticamente cubierto. Somos Agente Digitalizador adherido y tramitamos la subvención nosotros.
Y una nota de calendario, que en esto importa más de lo que parece: si quieres vender en Navidad, el momento de empezar es septiembre. No por la web —eso se monta— sino por todo lo demás: fotografiar el catálogo, escribir las fichas, cerrar los acuerdos de envío y darle a Google unas semanas para indexarte. Quien arranca en noviembre llega a la campaña con la tienda recién abierta y sin visitas.
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